Tú en San Diego, yo en Nueva York ...y el Hobbit??

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Tú en San Diego, yo en Nueva York ...y el Hobbit??

Mensaje por Rhayma el Dom Ago 02, 2009 2:30 pm


A falta de tres o cuatro semanas de la presentación del primer guión de El Hobbit, y aún a la espera de la aprobación de los presupuestos para las dos películas, nos encontramos con que los dos gurús de El Hobbit se encuentran enfrascados en otros proyectos.
Por una parte Peter Jackson, esta misma semana, se encontraba en la Comic Con de San Diego presentando la película Distrito 9, una película del director Neill Blomkamp acerca de unos alienígenas en Sudáfrica, y al parecer también esta viendo la posibilidad de rodar una nueva secuela de King Kong.
Y al mismo tiempo nos encontramos un reportaje de Guillermo del Toro y de Chuck Hogan en la sección de opiniones del New York Times hablando acerca de por qué los vampiros no mueren. El reportaje lo traduzco a continuación para su posterior comentario, pero yo quiero hacer hincapié en otra cosa. ¿No os da la sensación de que los paladines de EH deberían estar más centrados en el proyecto y no dispersos como poca mantequilla sobre mucho pan como diría el señor Bilbo Baggins?
En fin, aquí más abajo os dejo el link del New York Times, y la traducción de esta opinión escrita por ambos dos Chuck Hogan y Guillermo del Toro para el sudicho rotativo.

Por qué los vampiros nunca mueren?

Why Vampires Never Die (Por qué los vampiros nunca mueren?)

GUILLERMO del TORO and CHUCK HOGAN
Published: July 30, 2009 (publicado el 30 de Julio de 2009)
Esta noche, tú o alguien que tú quieres podría ser visitado por un vampiro- en la televisión por cable, en la gran pantalla, o en una librería. Nuestra novela describe un moderno día a día de una epidemia que se extiende a través de Nueva York.
Todo empezó hace unos 200 años. Fue “El año sin verano” de 1816 cuando cenizas de erupciones volcánicas enfriaron las temperaturas del planeta, extendiendo la hambruna.
Unos cuantos amigos reunidos en Villa Diodati en el Lago Geneva decidieron dedicarse a realizar una pequeña competición para saber quién de ellos inventaba el cuento más terrorífico- y dos de los más grandes monstruos de la edad moderna nacieron allí.
Uno de ellos fue creado por Mary Godwin, que pronto se convirtió en Mary Shelley, cuyo Dr. Frankestein da vida a una desconsolada criatura. El otro monstruo fue más fusionado que creado. John William Polidori juntaba el foclore popular con un personal resentimiento y ciertas ansiedades eróticas en “El vampiro”, una historia que es la base de los vampiros tal y como hoy los entendemos.
Con “El vampiro”, Polidori dió nacimiento a dos de las principales ramas de la ficción vampírica: el vampiro héroe romántico y el vampiro muerto viviente. Esta ambivalencia está reflejada en el mismo Polidori, como es ampliamente aceptado, Lord Ruthven, la criatura principal, está basada en Lord Byron- otra superestrella literaria de esa era residente en la villa del lago ese fatídico verano. Polidori se ocupaba de Lord Byron día y noche, como doctor y como un devoto groupie (el término hace referencia a aquellas personas que se complacen en tener sexo con celebridades y artistas). Pero Polidori guardaba rencor a Byron, porque Byron era elegante y brillante, mientras que el pobre Doctor tenía un talento más bien gris, y un físico poco destacado.

Pero realmente esto fue un nuevo giro a una idea bastante antigua. El mito – establecido mucho antes que la invención de la palabra vampiro, parece aparecer en todas las culturas, lenguajes y eras.
En India “Baital”, el Ch’ing Shih en China, y en Rumania “Strigoi” son unos pocos de sus nombres. Esta criatura parece ser tan antigua como Babilonia y los sumerios, o incluso más.
El vampire puede haber sido originado como una representación de la memoria colectiva que tenemos como primates. Quizás – por necesidad- canibalismo. Tan pronto como nos convertimos en sedentarios, agricultores con límites sociales, un mito seminal podría haber representado a nuestros ancestros primitivos como bestias que dormían en la arcilla fría de la tierra y se alimentaban de la sangre de los vivos.

Los monstruos, como los ángeles, están invocados por nuestras necesidades colectivas y personales. Hoy, después de haber pasado mucho tiempo de ese verano de 1816, nosotros sentimos la necesidad de buscar su frío abrazo.
Aquí yace la clave más importante: en contraste con las criaturas eternas como los dragones, los vampiros no buscan arrasarnos; en vez de eso ofrecen una peculiar marca de sangre alquímica. Su contagio es un un regalo nocturno, los vampiros nos transforman en seres de eterna juventud que instilan en nosotros algo que cualquier sociedad construida busca sofocar: la lujuria primigena. Si la juventud es deseada como un matrimonio de innumerables posibilidades, la lujuria del vampiro crea en nosotros un delicioso vacío, uno que nosotros estamos deseando rellenar.
En otras palabras, mientras que otros monstrous enfatizan lo que es mortal en nosotros, los vampiros enfatizan lo que es eterno en nosotros. A través de la panacea de su sangre que lleva a nuestra carne tóxica a convertirse en dorada materia.
En una sociedad que se mueve tan deprisa como la nuestra, en la que cada semana hay un nuevo “éxito de taquilla” que debe ser entronado, o donde los idolos son fabricados por consenso cada nueva temporada de televisión, la promesa de algo eterno, algo realmente eterno, tiene un especial encanto. Como una figura seductora, el vampiro es flexible y polivalente como siempre. Testigos de su lento cambio desde las pansexuales y decadentes criaturas de Anne Rice a las actuales variables – prometiendo cualquier cosa, entre el eterno casto amor a las escapadas salvajes nocturnas- y allí encontramos la verdadera esencia de la inmortalidad del vampiro: adaptabilidad.

Los vampiros encuentran su nicho, y mutan, y aceleran su tasa de crecimiento- en el pasado uno podía ver siempre la misma variedad de villano, repetido en multiples tramas. Ahora los vampiros simultáneamente concurren en variadas formas y tocan todas nuestras necesidades: melodrama, liberación sexual, novelas de detectives de ficción…etc. El mito parece que se está retorciendo promiscuamente para servir a todas las vías de la vida, desde las cajas de cereales a las novelas romanticas. La tecnología acelera esta viral dispersión en nuestra cultura.
Pero si Polidori permanece en las raices de nuestra genealogía de la criatura, el más conocido vampiro que nació fue el de Bram Stoker en 1897.
Parte de la razón del gran exito de su “Drácula” es generalmente conocida como ser la aparición en el tiempo de la revolución tecnológica. La narrativa está llena de un montón de aparatos (telégrafo, las maquinas de escribir), varias formas de comunicación (diarios, diarios de a bordo de barcos) y las formas más nuevas de ciencia (transfusiones sanguíneas)- un mito antiguo en conflicto con el mundo actual.
Hoy, de la misma forma, nosotros estamos en el amanecer de una nueva era de innovación científica. La red inalámbrica que llevamos en nuestros bolsillos era la ciencia ficción de nuestra juventud. Nuestros arrogantes espejos de tecnología, cada vez más y más la distopia de la insatisfacción, nos permiten sentirnos a salvo y conectados a tods momentos. Podemos llamar, ver u oir casi cualquier cosa y persona, no importa donde estemos. Para la mayor parte de la gente, el único lugar remoto que permanece es con ellos. “Conócete a ti mismo”, es lo que no hacemos.
A pesar de nuestro obsesivo aprovechamiento de la información, nosotros seguimos siendo vulnerables por nuestros destinos y nuestras pesadillas. Nosotros entronamos a un virus mortal de la misma manera que “Drácula” permitó al público británico creer en monstruos: a través de la ciencia. La ciencia se convierte en la nueva superstición del hombre moderno. Y le permite experimentar el miedo y el temor de nuevo, y creer en cosas que no puede ver.
Y a través del temor, ganamos de nuevo la humildad espiritual. El pandémico vampiro actual sirve para recordarnos a nosotros que no tenemos verdadera jurisdicción sobre nuestros cuerpos, nuestro clima y nuestras almas. Los monstruos siempre proveerán de la posibilidad del misterio en nuestro mundano “reality show”, insinuando un mundo espiritual mayor: por eso hay demonios entre nosotros, y seguramente debe haber angeles acechando cerca también. En el vampiro encontramos Eros y Tanatos, unidos juntos en un arquetípico abrazo, en espiral a través de los tiempos, eterno.


Para siempre.

Guillermo del Toro, el director de “El laberinto del Minotauro,” y Chuck Hogan son los autores de “The Strain,”





How many eyes does Lord Bloodraven have? the riddle ran. A thousand eyes, and one.

"Night is darkest just before dawn"
----
Dr.W- Have you talked to the police? Rolling Eyes SH- Four people are dead, there isn't time. Razz
Dr.W- So why are you talking to me? sorprendido SH-Mrs Hudson took my skull.
Dr.W- So I'm basically filling in for your skull? scratch SH-Relax, you're doing fine. lol!


Rhayma
Moderadores
Moderadores

Cantidad de envíos : 2976
Fecha de inscripción : 19/04/2009

Ver perfil de usuario http://elultimorefugio.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.